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FUNDADORES UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN 1919 - 2019

Salvador Gálvez Rojas

“Nace en Santiago, el 9 de enero de 1888, hijo de Salvador y Narcisa. Casado con Olga Lira Valencia, 3 hijos.

Sus primeros estudios los efectúa en el Colegio Alemán y en el Instituto Moderno de la capital, ingresando más tarde a la Universidad de Chile, en cuyas aulas se graduó en 1911 de Profesor de Ciencias Biológicas, Química y Mineralogía.

Al año siguiente es contratado por la Escuela de Ingenieros de la Armada en Talcahuano, en donde su espíritu y gran iniciativa rebasaron pronto el marco de su cátedra y le aseguraron un laboratorio para efectuar los análisis químicos y las consultas técnicas de la Marina.

Con estos méritos y por su entusiasmo promisorio, fue llamado en febrero de 1919 por la Universidad de Concepción para crear y organizar la Escuela de Química Industrial, que más tarde se transformó en la Escuela de Ingeniería Química, la primera fundada con estos fines específicos, no sólo en el país sino en todo el continente sudamericano, correspondiéndole el alto honor de dictar la primera clase (17 de mayo de 1919).

Como profesor de Química General, Química Inorgánica y Química Industrial, fue un pedagogo brillante. Gracias a sus amenas y objetivas lecciones pudo sustituir con éxito la pobreza material inicial de las cátedras y los laboratorios.

El mismo recordaba entre sus anécdotas. Todo el material de estudio cabía en mis bolsillos. En efecto, traía en frasquitos y en cajitas de fósforos los elementos químicos para sus lecciones, no tenía tubos de ensayos, ni gas; tal como don Enrique Molina dejó constancia en su discurso pronunciado el 29 de mayo de 1929, con motivo del décimo aniversario de la Universidad (Los diez primeros años de la Universidad de Concepción, Atenea N°54, 1929). ¡Qué principios aquéllos! “El profesor de química señor Salvador Gálvez no disponía de otros aparatos para hacer unos experimentos de esa ciencia, que tubos vacíos de aspirina Bayer y un pequeño anafe, que él mismo debía llevar de su casa a la clase en el bolsillo”.

Don Salvador Gálvez era un hombre que resolvía problemas. Con la llaneza de un obrero, con su proverbial sencillez y su incansable laboriosidad, trabajó incluso durante todo el verano de 1924, para asegurar la brillante inauguración del curso de Medicina de la Universidad de Concepción, el 26 de abril de ese mismo año. Como Director de la Escuela de Medicina, le correspondió el discurso inicial.
Tres años más tarde contribuye a la fundación de la Sociedad de Biología de Concepción y a la publicación de su Boletín, enviado a todos los Centros Científicos del Mundo y que dio a conocer la importante labor de investigación que realizaba la Universidad en nuestro país.

Por sus actividades en la Escuela de Medicina y además por su acendrado espíritu público, el Supremos Gobierno lo nombró Miembro de la Honorable Junta Beneficencia de Concepción, durante varios períodos.
El programa fundamental era, en esos años, la construcción de un nuevo hospital clínico regional en reemplazo del antiguo San Juan de Dios. Con el entonces Intendente de Concepción, don Esteban Iturra Pacheco, se trasladó repetidamente a Santiago, para activar ante la Junta Central de Beneficencia y el Supremo Gobierno su urgente construcción, pues los planos y organización estaban aprobados por el Director General de Beneficencia, doctor Alejandro del Río, quien en varias oportunidades había venido a Concepción. (Simultánea a estas labores, don Salvador fue Director del Instituto Comercial de Concepción, desde 1922 a 1945).

El 6 de septiembre de 1961, en el Hospital Clínico Regional de Concepción, por cuya creación había luchado, durante muchos años, como miembro de la Honorable Junta Local de Beneficencia, cerró el maestro sus ojos para siempre, rodeado de sus familiares, colegas y amigos.
Había cumplido 73 años, de los cuales 51 dedicó al servicio de esta región que tanto amó.”

Vivaldi, A. y Muñoz, C. (1994) Para una historia de la Universidad. Concepción: Universidad de Concepción